
Tengo una facilidad impresionante de hacer enojar a las personas, no sé porque tengo esa maldita costumbre de decir las cosas para herir a la persona ya sea para que se de cuenta de que la está regando, más bien lo hago con esa intención, pero no sé porque la gente se lo toma a mal y me deja de hablar. Al principio como que me vale, pero transcurre el tiempo y me da cargo de conciencia pero antes de pedir disculpas, evalúo todo lo que en mi cerebro está pasando y a veces digo: “ahh no!! yo tengo razón” y no hago nada por volver a acercarme a esa persona.
Si es muy importante la persona si trato de arreglar todo en ese momento, pero si no, dejo que pase el tiempo y si no me hablan, pues considero la posibilidad de volver a hablarle.
No siempre, pero casi siempre soy yo la que tengo que empezar la intención de volver a hablarnos y no me molesta, bueno poco, porque yo soy la que quiere arreglar las cosas y veo por consiguiente que si por mi no fuera, todo seguiría igual. Y eso me repatea.
Hasta la fecha no he herido físicamente o mentalmente para que no me perdone alguien, simplemente digo las cosas como son, bueno depende a quien se las diga, a veces caigo en el error de pensar: “No le digo porque a lo mejor se molesta” o “¿y si se pone triste?”. Pero normalmente lo digo.
Ahorita en mi lista de personas que no me hablan por equis situación solamente hay dos. Y ahora me entro el cargo de conciencia machín y les mande un correo, se que las cosas se dicen de frente, pero ni yo tengo tiempo para ir a buscarlos ni ellos tampoco. Así que por ese medio es más factible, pueden suceder dos cosas: una: que casi no revisen su correo y tardarán para leerlo y por consiguiente contestarme y dos: que si lo lean pero no les interese para nada contestarme o hablarme. Las dos opciones las acepto.
Me siento incomoda por esa situación, veo en algunos amigos, en especial en una muy buena amiga, de las mejores, que todo en ella es felicidad, que nunca ha tenido ese tipo de problemas con otras personas y que todo mundo dice que es un pan de Dios y que siempre está sonriendo, pero ella nunca dice lo que piensa, que si alguien la esta regando, dice mejor: “allá el”, bueno no lo dice, pero ya me ha pasado que en alguna situación de algún otro amigo, ella no se presenta por sus múltiples ocupaciones, es raro que yo la mire para platicar simple y sencillamente porque tiene otras cosas que hacer, pero cuando puede muestra su cara linda, jamás de los jamases la he mirado enojada...... ¿eso es bueno o malo?, aun así la quiero pero caramba! Me siento muy afortunada porque yo también tengo amigos, pero no siempre me mirarán contenta, porque también siento, porque también vivo cosas malas, y aunque en ese momento no sonría, se que después lo haré. No sé que esté más mal, estar fingiendo que siempre soy feliz y que nada me molesta o que mis amigos me apoyen porque me miran mal o me miran enojada y aunque en ese momento no me digan nada porque no saben como les contestare, están ahí de todas maneras.
No me siento muy orgullosa de mi carácter, he de reconocer que a veces lo tengo feo y que trato de calmarme cuando no veo el porqué de seguir enojada, pero me gusta decir las cosas que pienso, no me gusta quedarme con nada y mas si miro a algún amigo que la anda regando y feo. Tal vez no se la forma de decirlo y por eso se sienten mal conmigo. No lo sé.
Por lo pronto para arreglarme con estas dos personas, solo queda esperar a que me contesten, si no me contestan será por los dos puntos antes mencionados, pero yo ya hice mi parte. Ahora les toca a ellos, si no ponen de su parte, es porque nunca les interesó y lo entenderé.
Pero eso si jamás me convertiré en la amiga que nunca dice nada, porque prefiero ayudar diciendo las cosas que no diciéndolas, porque no quiero ser de las amigas que piensan: “si los quiero pero que se las arreglen como puedan” y “No les diré para que no se ofendan conmigo” y no puedo asegurar siempre tener una cara de felicidad, porque se que así no será.
Lo siento.