Estoy de regreso.
Sinceramente no estaba en mis 5 sentidos.
Regresar al trabajo después de la perdida lamentable de mi abuelo,
era algo difícil, pero la vida sigue.
No tenía muchas ganas de escribir.
De por si tardo en inspirarme y con esto que pasó, menos.
Esto que aconteció en la familia, pues fue algo totalmente inesperado,
algo que nos conmovió demasiado a todos,
mi madre es la única de sus hermanos que vive acá en Mexicali,
el camino para Tijuana se volvió eterno.
Pero llegando allá, era ver a un sinfín de gente que tenía mucho que no miraba, desde primos, tíos, ex-esposas, ex-maridos, amigos, etc.
Desafortunadamente uno los vuelve a ver en situaciones como estas.
y aún así faltó gente.
Pero eso al menos en mi caso, no es de mucha importancia,
lo que me desesperó en todo lo que estuve allá,
fue la facilidad impresionante que algunos tienen de criticar a la gente.
Primeramente, no todos se hablan.
No todos se caen bien, pero por "educación" se saludan.
Han pasado miles de cosas, de las cuales yo no estaba enterada,
es lo positivo de vivir lejos de la familia, no te inmiscuyes en chismes.
En el velorio el ambiente fue de tristeza, de dolor, pero también fue de alegría, gente que estaba resignada, tranquila, hubo envidias, criticas, gente con morbo de ver como se miraba mi abuelo en el ataúd.
De todo.
La verdad es que mi abuelo era muy querido.
Era un señor en toda la extensión de la palabra.
Pero lo que nunca pensé es que estuvieran pasando todas esas cosas en mi familia,
sin hablarse,
con rencores,
vicios,
hipocresías, etc.
Por algo, vivimos acá.
Todo es más tranquilo.
