En estos últimos años me he topado con gente que me preguntan que si cuantos años tengo. Me encanta hacerla de emoción porque siempre es lo mismo:
Persona: ¿Y tú, cuántos años tienes?
Yo: ¿Cuántos crees?
Antes de contestar se me quedan viendo fijamente a la cara haciendo un análisis de mi rostro hermoso (Me echo porras yo y qué).
Persona: No pues... veinticuatro.
Sonrío y me elevo.
Yo: Gracias, pero tengo veinti...pico. (Les dije que me gusta hacerla de emoción)
Persona: Naaaa, no te creo que tengas eso. Te ves más chica.
Persona: Naaaa, no te creo que tengas eso. Te ves más chica.
La emoción es que aparento menos edad de la que tengo y gracias a no sé... tomar mucha agua, trato de comer sano (a veces me doy mis atracones de comida, pero leve), tratar de ser feliz, hacer ejercicio, reír, y algo muy importante: cremas antiarrugas, jajaja. En serio, siempre tengo mi ritual de belleza matutina y nocturna, como cuatro o cinco cremas en mi rostro y cuerpo me pongo. Es todo.
Aunque he de serles sincera, ultimamente he tenido problemitas de salud. Quiero culpar al terrible calor que está aconteciendo acá en mi ciudad.
A mucha gente sí les interesa no decir la edad, otras se quitan, otras se ponen ya sea para beneficios: en un trabajo, para ir a un antro, en fin, miles de cosas.
Bueno, también tiene que aparentar esa edad que se están inventando.
Lo que sí es que uno no debe de sentir vergüenza al decir su edad, creo yo.
Todos pasamos por etapas en las cuales sinceramente sí nos da nostalgia no haber vivido algo y que ya estamos mayores para vivirlo y quisiéramos mentir en nuestra edad y que pareciera que somos un poco menores a esa edad que tenemos. Yo llego hasta sentir nostalgia, nada más. Jamás he ocultado mi edad.
Yo siempre he pensado que sí aparento la edad que tengo, pero al parecer a muchas personas se les hace que estoy más chica. En fotos también piensan que tengo unos veintidós, o veintitrés y hasta una persona (que obviamente ocupa lentes) me dijo que veinte.
Tengo cara de morra ñoña, en serio. Pero no para aparentar veinte, por favor.
También asimilo que algún día me dirán señora, doña o viejita, pero aún no; y sí me ofendería si alguien en estos momentos me dijera doña o ruca o vieja. Todavía no tengo los requisitos para ser eso, pero bueno ruca o vieja se me hace que se oyen hasta irrespetuosos. He dicho.
La edad, queridos lectores es para aceptar que la tenemos y vivirla y no quitarnos años.
Todos pasamos, estamos pasando y pasaremos por la edad deseada o a la que no quisiéramos llegar. Bueno, hasta donde se nos permita vivir.
Como dije: No me importa decir mi edad. Hagan cálculo. Soy de mil novecientos ochenta y tres . :)
Las arrugas deberían indicar donde han estado las sonrisas.
